Ivani Cristina Brito FERNANDES
Rev. EntreLinguas, Araraquara, v. 9, n. esp. 1, e023021, 2023. e-ISSN: 2447-3529
DOI: https://doi.org/10.29051/el.v9iesp.1.18424 7
Además de esta cuestión tan importante en sí misma, el documento, se ocupa
de la diversidad lingüística y cultural de las lenguas extranjeras modernas,
proponiendo prácticas y actitudes que lleven a exponer a los alumnos a
diferentes realidades socioculturales, pero sin perder la referencia de su
contexto. Quizás por primera vez se tenta la conciencia de que los intereses
por aprender una lengua extranjera moderna estaban más allá de viajar a
países extranjeros, derecho de una pequeñísima parcela de la sociedad
brasileña. Por ello, fuimos buscando las razones que explicaban y
justificaban nuestro afán de presentar una nueva lengua a aquellos alumnos,
de escuela pública, sobre todo, que aprendieran por otros motivos. Y entre los
muchos motivos, desde mi punto de vista, está la posibilidad de que se conozca
a sí mismo, que conozca su entorno, su cultura, su idiosincrasia, pero a partir
de la comparación con lo que le es “extranjero”.
De esa forma, aprender lenguas extranjeras pasó a ser una oportunidad de
crecimiento, de reflexión de autoconocimiento, de autocrítica. Conocer lo que
es diferente para conocerme. Y, cuando me conozco, cuando me reconozco en
el discurso ajeno, puedo emprender cambios que me permitan formar parte
de lo colectivo, de lo que, en principio, es global. Por fin, aquella discusión
nos permitió comprender que el aprendizaje de lenguas extranjeras podría
ser una herramienta importante en el sentimiento de inclusión social y
cultural (PARAQUETT, 2009, p. 05-06, nuestra traducción).
En una dirección análoga a lo que piensa Paraquett, la investigadora Silvana Serrani
ubica el aspecto sociocultural de la enseñanza de lenguas como protagonista en el aula, a través
de la atención a las diversas discursividades que se articulan y/o confrontan en la enseñanza y
el aprendizaje de una lengua extranjera. En este contexto, Serrani (2005, p. 15, nuestra
traducción) esboza la noción de "docente de lengua como interculturalista" como aquel que es
"un docente, de lengua materna o extranjera, capaz de realizar prácticas de mediación
sociocultural, contemplando el tratamiento de los conflictos identitarios y las contradicciones
sociales, en la lengua del aula".
De esta manera, cuestiones como el proceso de formación de la subjetividad en lo que
se dice y no se dice en la lengua extranjera, y la forma en que este proceso se desarrolla en la
discursividad, se convierten en un punto fundamental en el trabajo didáctico a favor de la
discusión sobre las identidades socioculturales.
Los aspectos primordiales en el trabajo con el lenguaje incluyen cuestiones como las
prácticas sociales inherentes a los procesos lingüísticos, la contextualización de dominios, los
géneros textuales y discursivos, los legados socioculturales, las intertextualidades, los
desplazamientos y reformulaciones textuales y, principalmente, las formas de (no) decir y sus
efectos sobre el significado. El encuentro y/o confrontación con "lo extraño" y "lo diverso" en
términos psíquicos, culturales, sociales e históricos puede revelar al sujeto-aprendiz formas de
ser y convivir que, a veces, nos dejan frente al abismo de nuestro narcisismo e intolerancia, y