
Pol Popovic KARIC
Rev. de Letras, Araraquara, v. 65, n. 00, e026003, 2026. e-ISSN: 1981-7886
10
independiente de las ataduras reales. De tal modo que los argumentos realistas no encontraron
cabida en su mundo imaginario.
Para oponerse a la insistencia de vender el gallo porque no tenían con qué alimentarse
ellos mismos, el coronel implementó el principio del engaño de Aldert Vrij (2008, p. 351-359)
y Timothy R. Levine (2019, p. 213-215). Según estos, el engaño consistía en la presentación
falsa de la realidad para crear una imagen errónea en la mente del sujeto engañado.
Para sustituir la postura realista de su esposa por una imagen falsa de la realidad, como
lo sugieren Vrij y Levine, el coronel utilizó una expresión coloquial: “dinero contante y
sonante” (García Márquez, 1987, p. 64). Empero, sustituyó el término “dinero” por el de “gallo”
para convencer a su esposa de que el ave era lo mismo que el dinero. Según el coronel, en un
par de meses, el gallo sería una fuente de ingresos: “Es un gallo contante y sonante […] Nos
dará de comer tres años” (García Márquez, 1987, p. 64). No solo el coronel anticipó un auge
económico de su familia gracias al gallo, sino que pudo estipular con precisión el número de
años, en términos de comida, que les proporcionarían las ganancias surgidas de las peleas de su
ave.
Las previsiones con detalles medibles, como el número de años de seguridad
alimenticia, se revelaron más convincentes para el coronel que para su esposa. Este olvidó que
el gallo estaba a punto de desfallecer porque, en una ocasión, no le habían dado de comer
durante dos días; que existía la posibilidad de que el gallo perdiera una pelea y resultara
discapacitado para nuevos duelos; que los jóvenes lo habían recogido sin permiso ni supervisión
del coronel para arriesgarlo en peleas insignificantes, entre otros inconvenientes que se
presentaron. El coronel llegó a conclusiones opuestas a las de su esposa porque sus previsiones
no encontraron impedimentos reales, sino soluciones idealistas. La esposa no cesó de pensar en
la austeridad y la enfermedad en las que vivían, mientras su esposo veía el futuro desprovisto
de dificultades y colmado de ganancias. Sus maneras de ver el despliegue del tiempo y el
impacto de este sobre sus vidas eran irreconciliables y los argumentos de la esposa, ineficaces.
Al enfrentarse con su abogado para pedirle la resolución de su caso relacionado con la
pensión, el coronel utilizó el tiempo al igual que sus contrincantes: el médico y la esposa. Sin
embargo, a diferencia de los argumentos de estos, el tiempo que el coronel manejó no era un
impedimento para la llegada de su pensión, sino el garante de esta. Para lograrlo, el coronel se
refirió a los momentos históricos que han marcado el destino de su país y, según él, asegurado
su solvencia familiar. Hizo hincapié en la firma de un héroe nacional que tuvo lugar hacía
sesenta años. El coronel se aferró a esta firma como garante del pago de las pensiones de los